¡Tómate un bao! La historia detrás de nuestro bollito más sexy.

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Sería muy difícil hablar del éxito de Tuk Tuk sin nombrar a nuestro plato estrella. Redoble de tambores… ¡Nuestro Sexy Sio Bao! Si nos conoces, probablemente ya conozcas nuestro delicioso bollito relleno de carne de cerdo lentamente cocinada al estilo filipino, bañada en cremosa mayonesa japonesa y delicadamente coronado con dos tipos de cebolla, menta, albahaca y, cómo no, cilantro.

Cada semana que pasa, Tuk Tuk toca más la patata de los madrileños. Y sí, nuestro bollito sexy tiene bastante la culpa. ¡A ver quién no se enamora de su flow!


“De joven, me ganaba la vida meneando mi propio Bollito…”

Ricardo Alexander.

Tenía 20 años cuando me mudé por primera vez a Manila con el sueño de convertirme en el nuevo Ricky Martin (solo Dios podrá perdonarme…). Y así es como comencé a ganarme la vida cantando “La Vida Loca” o “She Bangs”, meneando mi propio “bollito” para sobrevivir (no seáis malpensados) en aquella ciudad maravillosamente loca.

Fue en una de esas noches, trabajando en un bar cualquiera con mi banda cuando tuve la ocasión de probar mi primer Sio Bao. Nunca me olvidaré de la señora que traía el carro con su cesta de mimbre, iluminada con una bombilla parpadeante enchufada a una batería de coche. La estampa, junto con el garrafón barato que me podía permitir por entonces, me empujaron irremediablemente a probarlo. La señora en cuestión siempre acababa rodeada de animales nocturnos de lo más variopinto. Bailarinas que salían de los bares a comprar verdaderos sacos de Sio Baos para ellas y el resto de su troupe, y taxistas mirando el espectáculo danzarín de las señoritas mientras devoraban su propio Sio Bao y esperaban la siguiente carrera.

Han pasado 17 años y ahora yo soy un poco la señora del carrito. Ofrezco mis propios Sio Bao a cientos de madrileños todos los días. Sin trampa ni cartón. Cocinados y aderezados como se ha hecho toooooda la vida. Honestos, tal y como los recuerdo yo. Cada vez que veo un Sio Bao servido en uno de nuestros restaurantes, todavía me acuerdo de aquel primer bocado en Manila y de cómo me los comía pegado a la pared para no llamar mucho la atención de los perros callejeros de las calles de esa ciudad antes de que sonara “Sex Bomb” en el bar: el anuncio de que llegaba el momento de subirme al escenario.

Y este es el espíritu de todos nuestros platos. Cada uno viene de una de mis experiencias y las de Olivier Blomme en el sudeste asiático. Nuestra carta está diseñada a partir de retazos de viajes, aventuras, noches de fiesta o, incluso, de levantarte en la cama equivocada con la persona equivocada. La comida no es una fórmula, es una experiencia de vida. Y así lo entendemos en Tuk Tuk. ¿Será este el secreto de nuestro éxito?

Así que la próxima vez que te comas un Sexy Sio Bao, recuerda que es más que un “bollito sexy”.

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