F*CK JET LAG

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Viajar es un placer que nos puede suceder… Sí, si está muy bien. Pero cuando cambiamos el coche de papá por vuelos internacionales con escalas tu cuerpo lo flipa muy fuerte y experimenta un desorden muy hard a todos los niveles. Una movida muy loca que se llama jet lag.

¿Por qué a nuestro cuerpo no le gusta viajar tanto como a nosotros?

También se le conoce como síndrome de los horarios o disritmia circadiana. Este no se da si pillamos un vuelo de Madrid al aeropuerto de Castellón (ahora que tiene aviones. ¿los tiene? Ni idea). No, se trata de un mal que se padece si atravesamos varios meridianos y nos tomamos a risa nuestro ritmo biológico. Nuestro reloj interno está marcado por ciclos de 24 horas (si nos ponemos tiquismiquis, 24 horas y 11 minutos). Por eso, si atravesamos varios husos horarios estamos sumando o restando horas dependiendo de la dirección que tomemos. Resultado: kilos de sueño durante el día o noches de comer techo como un búho. Y aquí no termina todo… Jajaja. No. Hay más.

¡Una de síntomas!

Que sí, que tú has viajado al otro lado del mundo y tampoco ha sido para tanto. Bueno, es que no a todo el mundo le afecta igual. Tu sexo, edad, condición física… determinan tu nivel de escombro al pisar tierra. Pero bueno, a rasgos generales estos son los síntomas.

Somnolencia o dificultad para dormir: Si vas hacia el oeste, el día será muy laaaaaaaaaaargo. Y si vas hacia el este, vas a dar vueltas en la cama como un campeón.

Cansancio: No solo tu cuerpo va a necesitar una extremaunción; a nivel psicológico no vas a dar una. Cero concentración, confusión, perdida de memoria…

Cambio de estado de ánimo: Irritabilidad, bajona o cabreo a flor de piel son algunos de los campos de humor que van a comerse tus compis de viaje.

Molestias digestivas: desde un dolor de estómago hasta irte pata abajo, náuseas y un etc. desagradable. Piensa que has comido a horas muy raras. ¿A qué hora cenaste en medio del vuelo? ¿Cuál tengo en cuenta, la del punto de origen? ¿La del destino? Un sindiós. Puedes acabar disparando al sol.

¿Cómo puedes prevenirlo?

Cuando llegues a tu destino, exponte bien al solete y que tu cuerpo serrano vaya pillando el ritmillo de su nuevo hábitat.

Adapta cuanto antes tus hábitos. No dejes que la inercia tire por tu horario de casa. Allá donde fueres…

Aliméntate bien y ligero, con buenos chutes de vitamina C, a la hora que toca en tu destino, y bebe mucha agua (la cerveza tiene agua, sí, pero no es eso, agua clara).

Desayuna bien. Pero bien bien. Esto te va a proporcionar energía desde primera hora para que tires millas todo el día a tope de powa.

Evita las siestas. Si no nos vas a salir del maldito bucle del jet lag.

Si pensabas viajar para zaparte un buen Pad Thai o un Nasi Goreng y los templos te la traen un poco al pairo, olvida todo lo anterior. La respuesta se llama Tuk Tuk Asian Street Food: el sabor de Asia sin renovar el pasaporte, hacer maletas o destruirte con el jet lag.

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